Llegó el instante de la cuenta regresiva. 10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1 y, de pronto, la imagen que quedará grabada para siempre en la retina de quienes estuvieron allí y de quienes lo siguieron en vivo en la transmisión de Tribuna Roja. En el momento en que las autoridades cortaban la cinta inaugural, las torres, mudas testigos hasta allí de una jornada histórica, cobraron vida.
El cielo se iluminó, la escena fue absolutamente diferente y el “12 de Octubre” prendió sus luces ante la incredulidad de algunos y la emoción de muchos. Se erizó la piel de los asistentes y varios dejaron caer una lágrima de sus mejillas. Eran lágrimas de felicidad de quién sabe el esfuerzo del objetivo alcanzado. Es un antes y un después en la historia de la institución. Es una obra que trasciende a la entidad y de la que habla la ciudad. La luz se hizo en Defensores por primera vez en 104 años de historia. La felicidad no tiene límite.
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