Se juntaron en las inmediaciones del estadio, a puro grito, bombo y redoblante, y luego ocuparon su lugar en el centro de la cabecera, con un gran aliento a lo largo de la noche. El recibimiento fue similar al día del estreno de las luces. Hubo gran cantidad de fuegos artificiales en la salida del equipo. Pero la niebla impidió seguir con el colorido una noche totalmente destemplada.