Un
final caldeado se dio en el “12 de Octubre”, tras el pitazo del árbitro. Cuando
los jugadores volvieron sobre sus pasos y saludaron a los hinchas, en medio de
algunos silbidos, se dio un encontronazo con sus pares de Lugano, que
festejaban alborozadamente la heroica victoria. Hubo algunos empujones,
insultos, pero la cosa no pasó a mayores y se trató de una situación producto
del nerviosismo del momento.