El trato de los dirigentes locales no fue el mejor.
Cuando arribó el colectivo, hubo un fuerte control de dos efectivos de seguridad privada.
Y solo ingresaron a la zona de vestuarios jugadores y cuerpo técnico.
Los dirigentes de Camba esperaron un largo rato afuera sin poder entrar y luego fueron escoltados hasta una tribuna lateral. Todo sin la menor atención de sus pares locales.
