lunes, 24 de noviembre de 2008

Hubo más de seis mil personas en el Bosque
















Pese a todas las vicisitudes que tuvo la organización del clásico, y a tratarse de un día laborable, el encuentro tuvo un notable marco de público. La mayor cantidad de espectadores se ubicó en la cabecera que da espaldas al Bosque. En la parte central, la 14 armó todo su cotillón y lució muy compacta en número de gente. Hacia los costados, también hubo una presencia numerosa de espectadores. El otro sector habilitado del estadio fue la tribuna techada. Allí también se registró un buen marco de público y también se ubicaron varios conocidos del ambiente deportivo que no quisieron perderse este esperado duelo. En líneas generales, estimamos que unas seis mil personas presenciaron el choque en el reducto de 60 y 118. Oficialmente no se informó la cantidad de entradas vendidas y la recaudación rondó los 10.000 pesos, según el dato oficial, aunque entendemos que la cifra, para nada despreciable para las alicaídas arcas de la institución que tanto necesita de ingresos, fue superior. Si el partido se hubiera jugado el sábado, el ingreso hubiera sido superior.

El intendente se vistió de rojo


El intendente Mario Secco fue un hincha más. El jefe comunal se ubicó en la platea baja junto al presidente Buian y otros concejales ataviado con la casaca de Defensores. Después del partido pasó a saludar por los vestuarios. Y dijo: “Vieron que soy la cábala, cada vez que vengo a la cancha, Defensores no pierde”.

Impresionante caravana de hinchas



























Impresionante. Inolvidable. Habría que buscar cualquier otro adjetivo y podría quedar chico. Los hinchas de Defensores de Cambaceres armaron una verdadera fiesta en la previa del clásico y le pusieron a la cabecera del Bosque un colorido pocas veces visto.
Primero fue la caravana hacia el reducto de 60 y 118: cerca de quince colectivos y vehículos particulares trasladaron a decenas de hinchas que se adueñaron de la tarde. Vestidos con camisetas y con todo lo que se identifica con el Rojo, ocuparon en buen número la tribuna popular y desplegaron un colorido que solo estas fotografías pueden reflejar. Bombos, redoblantes y trompetas sirvieron para ponerle el ritmo a los cánticos. Pero también muchas banderas, el estandarte gigante que fue desplegado en la tribuna, banderas de palo, tirantes de plástico, sombrillas. El recibimiento fue apoteótico. Miles de papeles y serpentinas se desplegaron en el campo de juego para saludar el ingreso del equipo bajo una gritería infernal. Ellos, los hinchas, ganaron su partido desde el corazón y desde el aliento y fueron los protagonistas de una tarde inolvidable.

¿No era que los visitantes no entraban?

¿No era que no podían ingresar los visitantes? La imagen es elocuente y en la ochava de 60 y 118 había unas 80 personas de la visita. Algunos ingresaron con el colectivo y otros en autos en caravana detrás del mismo. ¿Quién controló el ingreso? No todos fueron dirigentes. ¿Qué hizo el COPROSEDE? ¿Qué hizo Pérez?

La prensa estuvo a full

El palco de prensa estuvo colmado de periodistas. Todos los medios de la región tuvieron sus enviados al partido y, como nunca ocurre en la mayoría de los casos, se acordaron de que el fútbol del ascenso también existe. Hubo cuatro emisoras regionales de FM que transmitieron en vivo, varios canales de televisión y numerosos colegas de medios escritos y de páginas de Internet. También se sumó para la transmisión una radio FM que emitió el cotejo para Berazategui y su zona de influencia. Una vez más hay que destacar el trabajo del Departamento de Prensa del club que estuvo en todos los detalles y cada colega contó con su prolija acreditación y fuimos atendidos como corresponde.

El clásico tuvo algunos problemas








El operativo policial comenzó muy temprano en la zona del Bosque. Las puertas recién se abrieron pasadas las 16. A medida que la gente iba avanzando, el ingreso al estadio se tornó más lento debido a las colas que se formaron, especialmente cuando se acercó la hora del partido. Los cacheos fueron rigurosos y hubo 150 efectivos para controlar el orden. Algo más de seis mil pesos costó el operativo. Hubo algunas situaciones aisladas para reprobar. Promediando el segundo tiempo voló una butaca a la cancha y la Policía logró detener al inadaptado. En el desmedido festejo del agónico gol, se rompieron algunas butacas y también el acrílico que cubre el banco de suplentes visitante. Y por último una rotura del alambrado en la cabecera local, donde la Policía reprimió a quienes querían ingresar, cuando finalizó el encuentro.