Por Gabriel de Charras
Llegó el día y parece increíble. Ahí, la cancha del barrio, la cancha donde viví de chico a una cuadra y media, la cancha de tantos partidos, de tantas alegrías y tristezas, la cancha donde pasamos tantos y tantos momentos buenos y malos. Esa cancha esta noche se viste de gala. Estamos a punto de vivir una noche histórica e inolvidable. Parece mentira que el viejo estadio de camino Rivadavia y Quintana se ilumine de una manera como nunca había ocurrido en sus 104 años. El sueño de muchas generaciones se hace realidad.
No lo voy a negar. Estoy ansioso para que llegue el momento, un momento que marcará un antes y un después en la historia de la institución.
La iluminación arriba en una situación institucional de creciente aumento como no había ocurrido en los últimos años. Esta obra es solo el comienzo de otras que se vienen y van a sorprender.
Muchas veces la suerte de un club está atada a que la pelotita entre o no en el arco. Así pasó en Camba en años de mediocridad y estancamiento. Pero las obras son las que quedan para siempre. Son las que hacen al crecimiento de una entidad. Y Camba, por fin, está en ese camino.
Imagino la noche de hoy y no puedo dejar de emocionarme. El estadio repleto, el reencuentro de tanta gente querida, los pibes del club, un estadio iluminado. Vaya si no es un día histórico. Muchos aún no tomaron conciencia de lo que esto significa y de lo que costó. Agradecimiento eterno a todos los que lo hicieron posible.
Lo voy a vivir desde adentro, siendo parte de la conducción y organización del evento. Será difícil dejar los sentimientos de lado. Lo pienso una y mil veces y se me eriza la piel. Miro al cielo e imagino lo felices que estarán mi abuelo (que fue utilero del club) y mi viejo (que formó parte de la escuela de fútbol infantil). Ellos y tantísimas otras personas que dieron todo por el club de toda la vida seguramente dirán presentes desde arriba, en ese palco especial que se ganaron para la eternidad.
Disfrutemos a pleno este día. No es uno más. Al menos para mí y para muchos será único e irrepetible. Estamos a horas de un hecho sin precedentes en la vida del Rojo. Lo dije muchas veces que se necesitaba un recambio generacional y algunos se enojaron. No estaba equivocado. Ahora se ven los frutos. Este es el primer paso pero se necesita de todos para seguir progresando. Será una noche que quedará grabada en nuestra memoria. Se me pianta un lagrimón de solo pensarlo. Están todos invitados. Los esperamos. No nos fallen. Nuestro Camba tendrá su noche soñada y nadie podrá olvidarla. Vamos Rojo todavía!!!
