









El partido fue muy flojo y bastante aburrido. El primer tiempo fue un poco más interesante, a partir del hecho de que ambos equipos tuvieron un par de chances frente al marco rival.
Entre los 13 y los 18 se sucedieron las situaciones más importantes. Primero Minadevino sacudió el poste izquierdo; en la contra, Víctor Gómez quedó frente a Zarza y su disparo, algo débil, fue rechazado por un defensor en la línea cuando se aclamaba la conquista. No fue lo único. A los 15, un disparo cruzado de Casanova pasó cerca y después Aranas evitó el gol ante Scornaianchi. El Rojo se mostraba ordenado pero le faltaba “polenta” a mitad de cancha hacia delante.
El complemento fue un espanto. Así de simple. Los arqueros fueron meros espectadores. Privó mas la idea de “no perder” que la de “ir a ganar”. Entonces se vio un concierto de errores, de pases imprecisos, de pases equivocados. Llegar hasta el arco rival, entonces, se transformó en una misión casi imposible. El 0 a 0 parecía inmodificable. Y lo fue porque el Rojo no arriesgó, no tuvo ideas ni un patrón de juego. Si fue un equipo muy sólido de mitad de cancha hacia atrás y ese es un punto en el que hubo una mejoría.
El empate fue indiscutible. Se cerró un año negativo desde los resultados y ahora el desafío es redoblar los esfuerzos para tener un mejor 2008. Queda un largo camino por recorrer y un semestre que será complicado.