




Camba arrancó mejor al comienzo del partido, pero paradójicamente se encontró en desventaja sobre los 11 minutos por un bombazo de Rubira que se clavó en el ángulo superior derecho de Zurlo, que nada pudo hacer. Así, sin hacer demasiado, el local pasaba a ganar el partido. Hubo otra chance para Luján, cuando Julio San Esteban falló en el área y Quintana la mandó por sobre el travesaño. Fueron momentos de incertidumbre en el Rojo, que dividía la pelota en la mitad de la cancha. El campo de juego, con mucho barro y agua, tampoco ayudaba demasiado. Con el correr de los minutos, Jones se fue asentando en la mitad de la cancha, Manes empezó a entrar en contacto con el balón y Diego Jaime se mostraba desequilibrante. A los 35 minutos llegó el empate por intermedio de Manes y siete minutos después el Rojo lo dio vuelta. Centro de Jaime, indecisión en el fondo lujanero, y Kees, entre varias piernas, alcanzó a meter la pierna para el 2 a 1. Ya sobre el final, un disparo de Pérez Bianchi se estrelló en el poste izquierdo. En líneas generales fue entretenido y cambiante el primer capítulo.
En el complemento, hubo un solo equipo en la cancha y ese fue el once de Borgarelli. Camba terminó acomodándose mejor al terreno y neutralizó los tibios intentos del equipo de Mario Pighín. El encuentro empezó a sentenciarse cuando sobre los 11 minutos, Diego Jaime definió cruzado contra el palo izquierdo para el 3 a 1. Y ahí ya no hubo partido. Lo que quedaba era solo para la estadística. Luján no reaccionó y solo un par de veces debió intervenir Zurlo. El Rojo le cerró los caminos y, de haber afinado la puntería, podría haber ampliado la victoria.
Triunfo justo y valioso. Una labor interesante que invita soñar con los pies sobre las tierras. Defensores arrancó muy bien el torneo y quiere ser protagonista.