lunes, 27 de abril de 2020

UN PARTIDO DE METEGOL


Por JUANCHI GUERRA
(Anécdotas del Rojo)

Una tarde de 1985 fuimos a la cancha de Argentino de Quilmes junto a un grupo de dirigentes y amigos para ver al Rojo contra el Mate por el torneo de la C. Defensores venía levantando la producción, ahora con Ignomiriello como DT. En ese torneo pasaron dos cuerpos técnicos de entrada, Restelli y Zapata. Fuimos a buscar un buen resultado. Luchábamos con San Martín de Burzaco para mantener la categoría. La verdad no esperábamos esto, pero el fútbol es así. Justo ese día el club cumplía 64 años de vida, era sábado 12 de octubre.
Teníamos preparado un asado y vendimos unas 150 tarjetas. La obligación era ir a la cancha, volver y preparar todo. Cuando salimos de Ensenada, el día estaba soleado. Parecía una tarde genial pero de pronto vimos unos nubarrones y se formó una gran tormenta. El partido se jugó y el primer tiempo terminó 1 a 1. Era chato y el resultado estaba bien. La cancha estaba dura.  De a poco comenzó a llover finito, hasta que se largó más fuerte y cuando comenzaba el segundo tiempo comenzaron a caer unos baldazos de agua que parecía que se venía el fin del mundo.  Llovía cada vez más fuerte. Nosotros todos mojados en la cancha, estoicamente al lado de la techada oficial. Y en esos instantes del segundo tiempo fue un vendaval y festival de goles, de todas clases y colores.

El partido se puso 4 a 4. Una locura, con la lluvia cada vez más fuerte. Faltaban 5 minutos para el final y fue cuando el Negro Gutiérrez, con un zurdazo impresionante, movió la red del equipo local y ponía a Defensores en ventaja. Parecía victoria. Pero en el minuto fatal, Chafala embocó un tiro de media distancia y puso el increíble 5 a 5. El resultado fue justo, porque los dos jugaron, los dos metieron. Agua, barro, lluvia, goles. Vimos 10 goles, fue un partido memorable. Tras el partido, regresamos a Ensenada, nos cambiamos, fuimos a la sede y preparamos los festejos de los 64 años, en una tarde de mucha agua y muchas emociones.